La inyección de dinero que puede cambiar el futuro de La Sagra

Quema de residuos y contaminación generada por las cementeras (se atribuye a Lafarge Cementos de Villaluenga de la Sagra haber contribuido a una pérdida de expectativa de vida valorada en 45 millones de euros), vertidos tóxicos en los ríos como el arroyo Gansarinos que afectan a cientos de familias a su paso por Numancia de La Sagra e incendios varios -vertedero ilegal de neumáticos en Seseña, vertedero de residuos plásticos en Cobeja y una nave de productos químicos en Yuncos-. Además, La Sagra supera el nivel de ozono permitido por ley, disponiendo de unos datos muy negativos en cuanto a la calidad del aire que respiramos.

Todos estos recientes desastres ecológicos vienen acompañados de una infraestructura que obliga a la inmensa parte de los ciudadanos de la comarca a desplazarse en coche ya que las oportunidades de empleo o vida cultural se sitúan a decenas de kilómetros de cada localidad y el servicio de autobuses es de una calidad cuestionable, marcado por la incomunicación, escasez de horarios y mala praxis. Respecto al abandono del tren ya hemos hablado en varias ocasiones. Total desperdicio de una alternativa de transporte que mejoraría considerablemente el acceso universal a la movilidad y que por supuesto rebajaría la emergencia climática regional. El tren además de ser sostenible, es capaz de reducir el tráfico masivo de la A-42.

Fuente: Factoría Prisa Noticias

A pesar de que existan brotes verdes por un futuro más limpio y justo gracias a la unión vecinal y varias iniciativas institucionales, lo cierto es que son estímulos minúsculos que no pueden competir contra un modelo salvaje y despiadado con la naturaleza. La apuesta por los emplazamientos industriales que ocupan miles de metros cuadrados del campo de localidades como Illescas, Seseña o Yuncos no está siendo acompañado por ninguna mejora en la calidad de vida de los habitantes de la zona más allá de los nuevos puestos de trabajo. La fiebre del ladrillo o de las canteras ahora es la de la logística, y como entonces, no se vislumbran cambios en los servicios básicos.

Pese a todo La Villana se caracteriza por estar del lado de los soñadores, por lo que vamos a dibujar la posibilidad de un futuro mejor. Los fondos europeos de recuperación (140.000 millones para toda España) regarán de billetes cada una de las administraciones, y en el caso de Castilla-La Mancha el 21% de los proyectos bajo esta aportación estarán destinados a economía circular y mejora de las condiciones de vida, principalmente las relacionadas con la salud y nuestra relación con el medioambiente.

Puestos a soñar, queremos plantear una hipótesis: ¿Cómo sería La Sagra si comenzase a invertir en sostenibilidad? Por toda Europa vemos ejemplos de ciudades y localidades que son un verdadero ejemplo de bienestar como Oslo, Amsterdam o Estocolmo por su masivo acceso al transporte público y el uso de energías renovables. Copenhague (Dinamarca) tiene una calidad del aire envidiable gracias a que más de un tercio de la población utiliza la bicicleta como medio de transporte. Para lograr esto la ciudad está totalmente adaptada para estos vehículos, y existen planes de ayuda para que todos los ciudadanos puedan disponer de uno.

Tanto por tamaño, economía o conciencia ecológica estos ejemplos nos pueden parecer muy lejanos. Pero no hay que irse muy lejos para encontrar una referencia esperanzadora. Mollet del Vallés es un municipio catalán de apenas 50.000 habitantes, que se sitúa a solo 20 kilómetros de una mega-urbe como Barcelona (similar a la situación de poblaciones cercanas como Illescas). Esta ciudad ha sido galardonada recientemente con el premio European Green Leaf, una iniciativa de la UE que premia a las pequeñas localidades de toda Europa que consiguen el mayor desarrollo sostenible. Vamos a descubrir las soluciones que propone Mollet del Vallés para varias cuestiones todavía problemáticas en nuestra comarca, que podrían verse solucionadas parcialmente con los fondos europeos:

Movilidad 

En la localidad catalana el transporte accesible y de calidad es una prioridad. El Ayuntamiento impulsó la creación de un organismo llamado Mesa Redonda de Movilidad, integrado por miembros del ejecutivo, empresas de transporte y usuarios de los servicios, que ponen sobre la mesa los flecos del servicio, como pueden ser territorios incomunicados o problemas de horarios. Estas reuniones sirven para llegar a acuerdos que beneficien a todas las partes, como demuestra el incremento de un 25% del uso de autobuses por parte de la población en apenas 5 años.

Punto Limpio

Gracias a la ayuda económica de la Generalitat, Mollet del Vallés puso a disposición de la ciudad el “Green Point Mobile”, un vehículo especial de recogida de residuos que actúa como un Punto Limpio portátil. Éste se mueve alrededor del municipio con una ruta programada para que los vecinos sepan cuando pasa cerca de su hogar. El número medio de usuarios ha superado los 7.500 al año, que obtienen un descuento del 10% del impuesto sobre residuos al utilizar el servicio al menos 5 veces.

Calidad del aire

A pesar del relativo desarrollo industrial de la zona, la calidad del aire mejora de forma exponencial año tras año. Tras la implementación de una estación de monitoreo han registrado menos partículas contaminantes gracias a la popularización del transporte público, las campañas de concienciación o el uso del Green Point Mobile.

European Green Leaf

Este premio surgió años después de la creación de European Green Capital, que recoge las ciudades más verdes y sostenibles del viejo continente. El European Green Leaf tiene tres objetivos principales:

  • Reconocer a las ciudades que demuestren un buen historial medioambiental y compromiso con la generación de crecimiento verde;
  • Alentar a las ciudades a desarrollar activamente la conciencia y la participación de los ciudadanos en el medio ambiente
  • Identificar ciudades capaces de actuar como ‘embajadoras ecológicas’ y alentar a otras ciudades a avanzar hacia mejores resultados de sostenibilidad.

Es posible que en un futuro cercano la UE se plantee crear un galardón destinado a los pueblos, pero sea como sea ya hay iniciativas muy valiosas que pueden ayudar a mejorar nuestro entorno. Desde La Villana reivindicamos el uso de ‘TrashOut’, una app para móvil que permite a la ciudadanía denunciar los focos de basura que encuentren en medio de la naturaleza para que así las administraciones públicas se encarguen de la limpieza. También en La Sagra existen otros proyectos que buscan mejorar la movilidad y la conciencia ecológica poniendo el foco sobre el colectivo que puede cambiar el rumbo ecológico del planeta, los jóvenes. Del 27 de junio al 3 de julio la OGND Proyecto Kieu organiza un campamento itinerante llamado ‘Bicicletea’, en el que hasta 30 chicos/as recorrerán varios pueblos de La Sagra en bicicleta, redescubriendo la naturaleza local en compañía.

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