¿Cuánto subirá tu factura de la luz este mes y por qué?

En plena ola de frío y desastre climático provocado por ‘Filomena‘, las empresas energéticas se frotaban las manos. Según Facua-Consumidores en Acción la factura de la luz se ha disparado un 27% en los 7 primeros días del año. Es el segundo mes consecutivo con un incremento en el coste ya que tras 19 meses de bajadas (en diciembre ya tuvimos una subida interanual del 7,2%) se superarán de nuevo los 80 euros mensuales en una gran cantidad de hogares, justo cuando el uso de la energía es vital para sobrellevar el frío y el aislamiento. Entendamos por qué sucede esto.

En España, el precio de la luz se establece mediante una subasta en la que todas las horas del día siguiente se venden al mejor postor. El problema de este sistema es que el precio por hora lo va a marcar la oferta más cara aceptada, y todas las demás energéticas deben cobrar este costo a pesar de haber negociado otros precios anteriormente. Por ejemplo, si el suministro de las 18:00 está cubierto en un 95% con un precio máximo de 14 céntimos del kilovatio por hora (kWh) y para atender el 5% restante se acepta una oferta de 18 céntimos el kWh, el coste de la hora para todos será a 18 céntimos. Por tanto la demanda comienza a ser atendida por las ofertas más bajas que suelen venir de las empresas que obtienen las energías de menor coste de producción, de renovables como la solar y la eólica, la nuclear y la hidroeléctrica. Sin embargo muchas veces estas fuentes energéticas no pueden cubrir la oferta de una hora entera por lo que hay que recurrir a energías más costosas como el combustible o el carbón que encarecen el precio general. Al mismo tiempo hay que conocer que estas fluctuaciones solo afectan a los hogares que disponen una tarifa reglada por PVPC, diferente a los clientes que tienen contratada la tarifa de mercado libre.

Diferencias entre tarifas

Precio Voluntario al Pequeño Consumidor (PVPC): Esta tarifa está regulada por el Ministerio y cambia cada día y cada hora de precio, siguiendo el modelo de subasta de la oferta aceptada más cara. Es un modelo muy variable y personalizado, ya que depende en gran medida del periodo del año (en invierno el precio es más alto), la hora del día (por la tarde suele ser más caro) y de la cantidad de energía que utilice el usuario. Esta oferta solo está comercializada por un pequeño número de empresas que pueden participar del mercado regulado.

Mercado libre: Aunque en este sistema existen algunas ofertas de carácter variable, la mayoría constan de una tarifa fija anual que se establece antes de contratar el servicio. Existen multitud de descuentos y servicios adicionales incluidos en las ofertas, lo que no siempre indica un ahorro real. Este mercado exige una mayor atención del cliente a la hora de firmar su contrato ya que debe comparar bien para no pagar de más, pero otorga seguridad ya que se conoce la cantidad a pagar de antemano y es posible encontrar un mayor número de tarifas beneficiosas para su uso energético concreto.

Pincha aquí para acceder al comparador de ofertas de luz y gas de la OCU

¿Puede cambiar el Gobierno el precio de la luz?

Lo cierto es que este sistema energético no funcionó siempre así. Una de las principales energéticas de nuestro país, Endesa, era desde 1944 la empresa pública nacional encargada de regular el precio y la distribución de la luz. Esto se mantiene hasta finales de los 80, cuando el Estado comienza a desprenderse progresivamente de sus acciones de Endesa, comenzando un lento proceso de privatización que se acelera en los 2000 para acatar varias normas europeas que dictaban una mercado más liberalizado, y que acaba en 2009 con la transferencia que asegura el 92% del control de Endesa a la empresa italiana Enel (que tiene como principal dueño al propio estado italiano). Desde entonces la influencia estatal sobre el precio de la luz en España es mucho menor, pero aún así conserva un rol importante. Para entender las posibles opciones para que se reduzca el precio debemos conocer antes cuales son los elementos que pagamos en las facturas de la luz:

Pago por energía: Es cerca del 38% del precio final, y es el coste derivado del precio de adquisición de la electricidad por parte de la empresa que hayamos contratado.

Tarifas de acceso: Según la CMNC ocupa más del 41% del coste total. Esta partida incluye los gastos de distribución y transporte necesarios para garantizar el suministro energético. Estos precios están directamente marcados por el Ministerio.

Impuestos: Exceptuando la Tasa Municipal (un sobrecoste del 1,5% destinado al municipio donde se ubica el punto de suministro) los dos impuestos establecidos por el Ejecutivo Central son el Impuesto Eléctrico, siendo este el resultado de la potencia y energía multiplicado por 0,05112, y el IVA, que se aplica de forma íntegra situándose en el 21%, sumando entre los dos más del 22% de la factura.

Observamos por tanto que dada la situación la vía más inmediata para intervenir en el precio de la factura sería una modificación de impuestos como el IVA y el Impuesto Energético. Europa no prohíbe una bajada de los mismos, aunque el IVA reducido no es algo muy común entre los países miembros. Lo que sí es más usual es la participación estatal en empresas energéticas. Francia, Suecia, Suiza, Italia, Austria… En todos estos países la Administración no ha dejado de ser la mayor accionista de una compañía dominante del mercado nacional. Cuando en España la factura mensual se acerca a los 50 euros, en países más ricos como Francia y Alemania se paga alrededor de 25 y 20 euros respectivamente. Unidas Podemos lleva años planteando la creación de una empresa pública de electricidad que pudiera competir con el sector privado, que bajaría el precio general e incentivaría el empleo de energías renovables. Sin embargo a día de hoy seguimos esperando el cumplimiento del acuerdo de coalición que prometía acabar con las ventajas fiscales que gozan empresas hidroeléctricas y nucleares (llamados ‘beneficios caídos del cielo’) por un acuerdo firmado el siglo pasado mediante el que se benefician de gigantescas subidas de precio que no están acompañadas de incrementos en los gastos de producción que asumen las empresas. Mientras las energéticas se enriquecen, en la Cañada Real se cumplen más de 100 días sin suministro eléctrico.

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