Una PCR como regalo de Reyes

5 de enero de 2021. Vivo la noche con menos nervios que cuando era un crío, pero ilusionado por poder ver a varios familiares que no veía desde hace tiempo (y, por supuesto, por los regalos). Me voy a la cama temprano y despierto con un ukelele nuevecito y un queso a la cerveza bajo el brazo. Buen comienzo. Disfruto del derecho para cambiar de comunidad por fin, y visito la casa de mi tía en Getafe. Todas las medidas de seguridad estuvieron presentes, tomamos chocolate separados por núcleo familiar, doble mascarilla y sin levantar mucho la voz. Sólo nos faltó comunicarnos por ‘Walkie-Talkie’ en una velada que recuerda a las tradicionales pero que escasea en una esencia y cariño que se echa de menos. Acabada la reunión familiar vuelvo a mi casa en Numancia de La Sagra y por el camino me empiezo a encontrar mal, con sudores, escalofríos y una subida de temperatura que me hicieron temer lo peor. Desde mi habitación, llamo al teléfono de consulta por COVID-19 de la comunidad y me dicen que por mis síntomas debo aislarme en mi habitación y contactar con mi Centro de Salud. Mi médica en Numancia está por las mañanas, así que contacto el jueves 7 de enero con ella y me cita para el lunes 11 en el Centro de Salud de Illescas. Me sorprendió que fueran tantos días de espera, pero imagino que la situación sanitaria está al límite estos días y, como mis responsabilidades las puedo realizar vía on-line, podía esperar. Sin embargo, las personas que estuvieron en contacto conmigo quedan preocupadas por la espera, ya que debían avisar a su trabajos y contactos lo antes posible.

La semana pasa lenta entre videollamadas y películas, y aunque tuviera muchas ganas de salir sé que una cuarentena calentito y sin complicaciones de salud más allá de un dolor de cabeza, no es la mayor de las desgracias. Lo que sí ha sido una catástrofe es “Filomena”, un temporal que ha afectado mucho a España y a La Sagra en concreto, que me hace dudar de si podré hacerme la prueba, ya fuera por problema de abastecimiento de PCR del centro o por si podría llegar con el coche de Numancia a Illescas. Como no recibí ningún aviso de cambio de cita, consigo llegar a las 8:20 del lunes tras superar mi padre la prueba de conducción sobre hielo, y me encuentro en una larga cola en Urgencias, todos/as a la espera de la PCR. Tras unos minutos, una enfermera sale muy apenada y afirma: “Sintiéndolo mucho, no nos han podido entregar el envío de los recursos que estaban previstos, así que solo disponemos de 12 pruebas. Mañana os citaremos de nuevo a los que os habéis quedado fuera hoy. Lo siento de verás”. Tras estas palabras, todo el mundo comenzó a contar personas y… yo era el número 15. No queda otra que esperar una nueva llamada, que llega al día siguiente para informarme de que mi prueba será el miércoles 13. Avanzada la conversación, la sanitaria, que parecía algo cansada, me cuenta que está llamando desde su teléfono personal fuera de su horario de trabajo, ya que están recibiendo muchos ingresos por caídas, traumatismos o procesos respiratorios que están complicando mucho el día a día al personal del centro, y que tras su jornada debe citar, junto a sus compañeras, a 300 personas para hacerse las pruebas.

Por fin llega el día deseado y consigo mi volante para hacerme la PCR. La señora que me precede en la cola, habla con un enfermero mientras arropa bien a su bebé para que no se entere de que estamos a -8 grados: “He perdido ya dos oportunidades de trabajo en estos días esperando la prueba. Entiendo la situación, pero si no puedo yo darle de comer a mi hija nadie lo va a hacer”. Antes de entrar me paro a pensar en la magnitud del problema que se nos viene encima, ya que si esto no es una tercera ola, se parece mucho. Llega mi turno y me siento en un taburete con la cabeza hacia arriba para que me metan el palito. Descubrí dos cosas sobre mí: mis fosas nasales son más profundas de lo que creía y prefiero una PCR a que me saquen sangre. Con este aprendizaje finaliza mi proceso médico, a falta de que me den los resultados en las próximas horas. Espero dar negativo para mayor seguridad, pero gracias a las medidas de prevención tomadas puedo dormir algo más tranquilo. Lo que nos jugamos es muy importante, no sólo la salud propia y familiar, sino una situación de desborde hospitalario que afecte desde a un enfermo de COVID-19 a un caso no diagnosticado de cáncer. Este enero a todos/as nos va a tocar recibir carbón y debemos intentar no echar más leña al fuego.

Teléfonos de atención sobre coronavirus CLM:

Si tienes síntomas: fiebre, tos seca o dificultad para respirar llama al 900 23 23 23

Si necesitas información llama al 900 122 112

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