Vestigios de una guerra: trincheras en La Sagra

Tener presente nuestro pasado es un planteamiento necesario para construir una sociedad de futuro. Conocer nuestra historia nos ayudará a comprender y profundizar en la diversidad, en la contradicción y, en definitiva, en nuestra propia identidad.

Los pueblos de la comarca de La Sagra han sido testigo de algunos de los sucesos más relevantes de la historia de nuestro país. Por su ubicación, sirvieron como punto de enfrentamiento entre ambos bandos durante la Guerra Civil. Y, por supuesto, esos encuentros dejaron huella.

Podemos encontrar restos de construcciones del conflicto bélico situados en varias zonas de La Sagra. En esta ocasión, nos hemos acercado hasta el Cerro San Gregorio, situado en Añover de Tajo. Se trata de una zona estratégica que tuvo gran relevancia en el conflicto, debido principalmente a su ubicación y altitud.

Allí, nos encontramos con Ángela, miembro de Cota 667, la organización arqueológica que ha llevado a cabo la rehabilitación de estas y otras reliquias de la ingeniería militar del siglo XX. Ella nos explica y nos ayuda a comprender la importancia de los sucesos de la zona.

En uno de los puntos más altos del cerro, se encuentran ubicados dos puestos de observación levantados por el bando franquista que, en su momento, estaban unidos por sus correspondientes trincheras. Ángela nos explica cómo la posterior construcción de una antena de telecomunicaciones requirió la modificación del terreno, lo que conllevó la desaparición de parte de ellas.

Aunque también pudieron ser utilizados para disparar, el objetivo de los puestos de observación era seguir los movimientos de los enemigos. Para ello, era necesario contar con un amplio campo de visión. Y qué mejor lugar de vigilancia que un cerro desde el que se controlaba El Tajo, barrera natural tras la que se encontraba el bando republicano; y que permitía cubrir visualmente amplias zonas desde Toledo hasta Aranjuez. Ángela nos relata cómo los trenes que circulaban en esta zona vigilada, tenían instrucciones de apagar todas las luces para pasar lo más discretamente posible.

Las fortificaciones están construidas con hormigón armado con hierro procedente de, entre otros, vías de tren y piquetas de alambrada. En la época de posguerra, algunos de estos elementos de hierro fueron extraídos para su posterior venta como chatarra. Actualmente, es fácil distinguir estos elementos con sólo mirar la superficie de la construcción.

Nuestra arqueóloga nos explica que el método de construcción de las fortificaciones franquistas y republicanas es el mismo, puesto que ambos bandos emplearon las técnicas utilizadas años antes en los conflictos africanos cuando formaban parte de un mismo ejército. Sin embargo, sí habría diferencias en el material que pudieron utilizar, siendo el hierro más accesible para el bando franquista sobre todo tras la toma de Bilbao, importante por su industria metalúrgica.

Debido a la duración del conflicto, las fortificaciones se fueron acondicionando con el paso del tiempo. Como ejemplo de ello, todavía hoy podemos encontrar en el interior de los observatorios algunas de las baldosas hidráulicas originales de la época que han sobrevivido al paso del tiempo. Ángela nos explica que, por las improntas halladas, se trata de un material procedente de una fábrica situada en Yuncos.

A pesar de que la zona fue utilizada por el bando franquista como punto militar estratégico desde 1936, estas fortificaciones de hormigón no fueron construidas hasta el año 1938.

El equipo de Cota 667 se ha encargado de realizar la prospección de todas las posiciones del término municipal, habiendo encontrado mucho material perteneciente a la Guerra Civil. Concretamente, durante el periodo de trabajo que han realizado Ángela y su equipo en el Cerro San Gregorio, se han hallado latas de conserva que dan pistas sobre las requisiciones de algunas empresas de la época. Además, han encontrado restos de botellas de anís que fueron consumidas por los soldados durante los largos periodos que allí pasaban. También han sido hallados algunos elementos de armamento, equipo de dotación y restos de uniformes como son botones de las camisas, de la ropa interior e incluso hebillas del calzado de los soldados.

Ángela nos aporta una interesante reflexión sobre la importancia de rehabilitar, mantener, conservar y dar a conocer estas construcciones:

Forman parte de la historia de nuestro país y de la memoria de personas que lucharon por sus ideales. Tenemos el deber de recuperar los testimonios de los protagonistas como patrimonio de la historia. No se entiende el trabajo de los arqueólogos si no se revierte posteriormente ese conocimiento en la sociedad.

Lamentablemente, el día de la grabación nos encontramos con las construcciones dañadas por actos vandálicos que nos imposibilitaron una grabación más precisa de los elementos. El temporal Filomena ya había hecho su parte anteriormente dañando otras construcciones de la zona.

Las fotografías utilizadas en el artículo han sido facilitadas por Cota 667, siendo estas previas a los actos vandálicos.

Desde La Villana de La Sagra condenamos los actos incívicos e invitamos a todos los lectores a tomar conciencia y reflexionar sobre la preservación de nuestro patrimonio histórico y cultural.

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