Celebramos el Día del/de la Periodista

En el día de ayer, y como cada 24 de enero, se celebró en España el Día del/de la Periodista. Una fecha señalada para aquellos/as que compartimos, ejercemos y disfrutamos de esta profesión. Pero, ¿por qué este día en especial? Si nos remontamos unos siglos atrás, hasta el XVII para ser más exactos, encontraremos la respuesta.

Corría el año 1665 cuando el Papa Alejandro VII declaró como santo de manera oficial a San Francisco de Sales. Este beato gozaba de gran prestigio y reconocimiento gracias a sus dotes comunicativas, de las cuales hacía gala en cada una de sus obras escritas. Orientó su creación literaria hacia la redacción de folletos informativos que él mismo se aseguraba de repartir entre el pueblo, lo que señala a San Francisco como el primer escritor de noticias reconocido. San Francisco de Sales se alzaba como uno de los más respetados predicadores y teólogos de la época y sus manuscritos pasaron a conformar una porción importante de la enseñanza cristiana.

En 1923, el Papa Pío XI alabó en uno de sus escritos la labor de San Francisco, expresando su deseo de que los/las periodistas: “imiten y muestren en todo que el rigor siempre ha estado unido a la moderación y la caridad, que eran las características especiales de San Francisco”. Fue el propio Papa Pío XI quien nombró a San Francisco de Sales como patrón de los/las periodistas y los/las escritores/as y designó su festividad el día 24 de enero.

No cabe duda de que la actividad periodística es uno de los factores fundamentales para un correcto desarrollo de la sociedad tanto a nivel colectivo como individual y, como bien hacía hincapié el Papa Pío XI, el rigor es uno de los elementos clave que dotan de valor la labor periodística. A través del rigor, el periodismo debe perseguir la difusión de sucesos relevantes y demás asuntos de interés público hacia todas las personas que componen la sociedad, cumpliendo así con uno de los derechos esenciales de los ciudadanos, el estar informados. La saturación informativa a la que nos enfrentamos en hoy en día dificulta que la sociedad establezca una representación precisa de la realidad y es, en este contexto, cuando los/las periodistas deben ejercer como mediadores y establecer esta relación entre su público y la realidad que lo rodea.

Al margen del carácter informativo del periodismo, también es propia de la profesión la labor social en materia de concienciación. La prensa supone un poderoso instrumento de legitimación social que ayuda a formar percepciones, ideas y nuevos significados sobre ciertos temas. El papel del periodismo y, por extensión de la prensa, es esencial para ofrecer visibilidad y promover la toma de conciencia en temas de relevancia social como la inclusión social, la inmigración o la violencia de género. Es de vital importancia el uso de la prensa para estos fines ya que el eco provocado por las noticias en relación a este tipo de asuntos suele afectar de manera favorable a la materialización de cierta reivindicación social. 

Dentro del equipo de La Villana, somos varias las personas que practicamos y defendemos con orgullo esta profesión, que tan atacada ha sido durante los últimos años por su componente ideológico. Aprovechando esta entrada, compartiremos la visión que cada uno de los/las periodistas integrantes del medio tienen sobre su oficio.

María Inmaculada Mota

Se trata de remar sin necesidad de río. De empezar a caminar sin tener camino. El periodismo local, el que hacemos desde La Villana de La Sagra, está destinado a crear comunidad, a que todos los seres que habitan nuestra comarca se conozcan entre sí. Por ello, en nuestra revista intentamos poner de manifiesto el valor (sobre todo cultural y joven) que tenemos en nuestros pueblos. Es una verdadera maravilla conocer y dar a conocer figuras que se nos antojaban lejanas (escultores, pintoras, diseñadores, escritoras, cantantes, músicos, raperas, etc…) pero que, muy al contrario de lo que pensamos, son nuestros/as vecinos/as. Aunque no es oro todo lo que reluce, también intentamos que las problemáticas que escuchamos en nuestros entornos -distintos entre sí, pero iguales por pertenencia- sean puestas sobre la palestra y sean leídas por las personas que tienen influencia suficiente para establecer un cambio. Por supuesto, la rueda comienza a moverse en la sociedad y es la persona que ejerce el periodismo la encargada de ser altavoz de esos males. Por ejemplo, la llegada del tren de cercanías a Illescas. En otras ocasiones, el papel de quien escribe es meramente divulgativo y aclaratorio en cuestiones tan complicadas y distorsionadas como fue el caso de la subida del precio de la luz. Aunque, sin lugar a dudas, el sitio del/de la periodista está en el lado de la empatía, de ponerse en el lugar de quien se expone, pero también de quien leerá, oirá o verá esa pieza. Por eso, decía Ryszard Kapuscinski que “las malas personas no pueden ser buenos periodistas. Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades, sus tragedias”. Por todo esto, el equipo de La Villana de La Sagra tiene por delante el férreo objetivo de hacer que el periodismo deje de ser visto, al menos en nuestra comarca, como un lastre y comience a sentirse como una necesidad para mirar con otros ojos nuestros alrededor.

Alejandro Martínez

Ya avanzada la adolescencia decidí convertirme en periodista. A todos mis compañeros de clase les contaba orgulloso que sería ‘periodista de guerra’, y que en unos años podría estar cubriendo el último conflicto armado de Oriente Medio o África. La idea de viajar y descubrir me atraía, aunque no más que saber que tendría un trabajo único, con una responsabilidad y un riesgo que no todo el mundo puede asumir. Una vez acabada la carrera observo lo idealizada que tenía mi vocación, no porque ahora me resigne a la idea de cubrir conflictos o temáticas sociales sino por comprender que no necesitas cubrir una situación extrema para que tu trabajo valga la pena o tenga repercusión. En el momento que publicas una información u opinión periodística para dar a conocer una realidad, estás asumiendo que tu artículo puede ser interpretado de muchas formas y que quizás tenga diversas consecuencias en las vidas de las personas, empresas o instituciones que tratas. El alcance de una noticia y la reacción de los lectores son elementos complicados de predecir pero es vital tenerlos en cuenta antes de difundir un texto. Por esta misma razón creo que la figura del periodista tiene que ser reivindicada en esta era de la información y las redes sociales. Cualquier persona puede generar contenido que interese a mucha gente, pero sin formación y sensibilización es muy difícil ser consciente del impacto social que pueden provocar unas simples palabras. El matonismo, la manipulación y la ignorancia pueden esconderse tras cualquier publicación ya sea de forma consciente o inconsciente, y si prescindimos de aquellos que se dedican a cuidar la calidad de la información perderemos capacidad de análisis, abriéndose paso la desconfianza y la conspiranoia.

María Isabel Guerrero

Hay quienes dicen que los/as periodistas lo único que hacen es mentir y manipular la información. Yo prefiero decir que quienes lo hacen no son periodistas, que el periodismo real es el que utiliza la libertad de expresión para contar historias que aunque a veces pueden confundirse con películas, no son más que la mera realidad. Se trata de informar a la población de las cosas que suceden a nuestro alrededor, para lo que los/as periodistas y medios de comunicación somos muy necesarios. Si bien es cierto que algunos/as se dedican a engañar de alguna forma a la población con fines económicos, para obtener más lectores o por cualquier otra razón absurda, está en tus manos como lector/a consumir contenido de calidad o no. La audiencia es la que tiene el poder, es quien puede elegir entre consumir aquellos medios que utilizan este tipo de tácticas o consumir medios que simplemente hacen su labor como comunicadores. Sin audiencia, esos medios no son nadie. Tú decides. 

Lo que tengo muy claro es que el periodismo y el trabajo que hacemos día a día los/as periodistas es fundamental. Proporcionamos un servicio a la población que no solo es informativo, sino que también proporcionamos entretenimiento y hacemos reflexionar a la gente. Muchos piensan que escribiendo opinión o interpretando la información queremos adoctrinar, sin embargo, no es más que una forma de escribir y opinar libremente para que el/la lector/a reflexione y sea capaz de crear sus propios argumentos y opiniones, bien a favor o bien en contra de lo que tú escribes. El problema está en el concepto tan feo y crítico que se tiene sobre esta profesión que es maravillosa y, no lo olvidemos, muy necesaria. 

Curro Moreno

En mi caso, me embarqué en el periodismo de manera un tanto improvisada. Antes de entrar en la universidad cursé la rama de ciencias puras, a pesar de que, desde pequeño, siempre había sido un ávido escritor y lector. Me decanté por el periodismo guiado por una intuición que me empujó a desviar mi camino, abandonar los números y orientar mi carrera a la que realmente era mi pasión, la palabra. Al principio me encontraba reticente al no saber muy bien qué esperar de mi nueva aventura pero, a pesar de las dudas iniciales, no se ha dado un solo día en el que me haya arrepentido de escoger la que hoy considero como mi profesión.

El periodismo posee un cierto componente adictivo, ese que motiva a los que a él nos dedicamos a permanecer fieles a la profesión a pesar de que, todo sea dicho, las condiciones de trabajo y la consideración que se tiene hacia el oficio no sean las mejores. El componente adictivo lo conforma ese aprendizaje constante que los periodistas debemos llevar a cabo para ser capaces de desenvolvernos en cualquier situación, escribir sobre cualquier tema y tratar con personajes de lo más variopintos. Esto lo convierte en una profesión cambiante, frenética, que mantiene al/a la periodista en constante movimiento y que no deja lugar a la monotonía, que es precisamente lo que un servidor trataba de evitar cuando barajaba mis futuros empleos. A la polivalencia de la profesión hay que sumarle la satisfacción y gratificación que genera el oficio de periodista en aquellos que lo ejercemos. Pues los/las periodistas cumplen con una importante función social, siendo el único medio capaz de abrir una ventana hacia el mundo y acercar así la realidad al público.

Desde La Villana os deseamos un feliz Día del Periodista. Que nunca nos falte el rigor periodístico.

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