Si lo quieres, ¡hazlo tú mismo/a!

¿No os ha pasado alguna vez que habéis tenido la sensación de que lo único que hacéis es ir de casa al insti/universidad o al trabajo y de ahí otra vez a casa, como si en ese periodo de tiempo tu destino estuviera escrito? ¿Sí, verdad? Si la respuesta es afirmativa, tranquilos/as, no estáis solos/as. Sin embargo,  después de sufrir esto tantas veces te das cuenta de que este sentimiento no tiene por qué ser algo negativo sino que en realidad es un elemento clave para tu propio desarrollo y  realización personal. La manera en la que afrontas estos momentos te muestra quién eres yy  sobre todo, quién quieres ser. 

Como es normal,  te preguntarás ahora cuál es esa receta mágica de la que uno/a debe disponer para superar todo esto y crecer. Hay una respuesta bastante fácil a esto: No hay ninguna. La única forma que existe es probando una y otra vez y,  sobre todo, equivocándote. Es necesario poner en relieve de una vez lo improductivo. Sí, lo improductivo, esto que tanto nos asusta, un salto hacía lo desconocido. Esto cuesta tiempo, esfuerzo y dedicación y es bastante probable que no saquemos de ello ningún título académico ni ningún reconocimiento oficial. Sin embargo, desde lo improductivo, sacamos cosas muy valiosas que no se pueden reflejar en ningún papel, cosas que  muchas veces ni siquiera pueden ser explicadas a otra persona, pero que quedan dentro de uno/a para siempre.

quien-soy-yo

    Un curso de fotografía o de teatro, pasar un día solo perdido en mitad del monte, conocer mejor tu propio pueblo o hacer un voluntariado 1 año en un país a más de 3000 km lejos de casa… Cualquiera de estas cosas pueden darte experiencias que no vives ni en un año entero de cotidianeidad totalmente segura y productiva. Esto no quiere decir que a partir de ahora uno/a deba de abandonar su trabajo, su universidad o su clase. Todo lo contrario. Pero la motivación es muy importante en cualquier actividad que realicemos, y es necesario mantenerla, más s si cabe en los/as jóvenes.

    El abandono escolar en La Sagra es de los más altos de España, de un 22,8%, y esto no es casualidad. La falta de confianza y de la ya mencionada motivación son las razones de este problema educativo. Y esto solo se consigue empoderando a la juventud. Éstos/as deben sentirse partícipes de lo que hacen, aprender el valor que tiene el trabajo hecho por uno/a mismo/a y cómo puede éste despertar el amor propio y las ganas de hacer más y más cosas, entre ellas volver a clase.

    Así que si de verdad algo te apasiona o simplemente crees que te va a aportar algo…¿qué haces leyendo esto? ¡Sal ahí fuera y hazlo tú mismo/a!

PD: Por si no lo sabías,  Proyecto Kieu es una asociación que te puede ayudar mucho en este proceso… ¡Y sin salir de La Sagra! ¡No dudes en contar con ellos/as!

 

 

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