Un Servicio de Voluntariado Europeo especial en República Checa

JJJJ

Soy Samuel Tébar, un chico de 24 años que, durante 12 meses, ha podido ser partícipe de uno de los proyectos que tiene la Unión Europea dentro de la iniciativa del Servicio de Voluntariado Europeo. Estas líneas pretenden ser una pequeña crónica de este año fuera de casa siendo voluntario.

En el mes de julio acabé con mis estudios en periodismo. Cinco años de mi vida que terminaban en ese justo momento. Con el panorama de crisis mundial, que aún se mantenía en España, en vez de decidirme a adentrarme en la complicada tarea de buscar un trabajo, opté por buscar dónde rentabilizar mi siguiente año de vida.

En ese momento, me encontré con un programa llamado SVE, del que había oído hablar, un proyecto que en España no todo el mundo conoce. Para todos aquellos/as que no sepan nada sobre él, es una iniciativa enmarcada dentro del famoso Erasmus +, que va a permitirte hacer servicios de voluntariado en diferentes áreas, y durante periodos que pueden ir desde las dos semanas hasta el año entero, como fue mi caso.

Anteriormente, ya había tenido un gran carácter europeo en mi vida, tuve la oportunidad de vivir mi Erasmus en Grecia, un par de becas en el Parlamento Europeo y viajando por toda Europa y parte de América. Pero este proyecto, me pareció, sin duda alguna, el más europeo de todos, aportas tu tiempo y tus conocimientos para crecer y hacer crecer a los demás.

“Aportas tu tiempo y tus conocimientos para crecer y hacer crecer a los demás.”

Además, también tenía detrás de mí algunos años como voluntario en algunas asociaciones locales y provinciales para jóvenes.

Después de elegir varios destinos y de hacer varias entrevistas para esos respectivos destinos, a mediados de agosto, finalmente, tuve mi futura casa elegida para los próximos 12 meses. Holesov, en la República Checa sería mi hogar durante ese periodo de tiempo.

DDDD

En el mes de septiembre me encaminé para allí. Los primeros días y las primeras semanas son algo complicadas debido al idioma, ya que no todo el mundo habla inglés y tienes que ir adaptándote poco a poco a todo. Pero una vez pasado el periodo de adaptación, te das cuenta de que vivir como voluntario/a europeo/a es maravilloso. Todo el mundo en el pueblo te conoce, eres como uno/a más de la familia de todos/as los/las habitantes, y todos/as te intentan tratar maravillosamente.

Durante mi año de voluntario europeo, he sido periodista, mi verdadera profesión, he sido médico con los niños, he sido deportista de élite e incluso me he convertido en un personaje del folclore y la cultura checa, he aprendido checo, lengua de signos y a como cocinar mil y un tipos de sopas checas, pero lo que más he aprendido es a crecer como persona. Además, he tenido la oportunidad de viajar muchísimo por toda Europa y, sobre todo, la gran oportunidad de poder llevarme una hermana griega. Compartía el proyecto con una chica de mi edad, de Atenas, y estar las veinticuatro horas juntos estos doce meses, ha hecho que seamos como uña y carne.

GGFG

Para todas las personas que estáis leyendo este texto y no sabéis si hacer o no hacer un SVE, por favor, no lo dudéis y tiraos a la piscina, no os equivocaréis. Es un proyecto maravilloso y creo que todo el mundo en esta vida debe hacerlo al menos una vez.

 

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