La Niebla Maligna

Soy Mortimer Mercadillo: natural como la naturaleza y como sus desastres. Pero cada error me enseña, por eso ahora soy súper ecológico. Excepto esta semana que tuve un pequeño accidente…

Eran las 3 de la tarde, hacía un calor infernal, el día estaba más caliente que una lengua de suegra enfadada y como ya sabéis andaba con medio cerebro derretido.

Bebiendo agua para recuperar las fuerzas, miré por la ventana en busca de una nube perdida que trajera esperanza a mi corazón, entonces las vi: desmayadas por el suelo ¡todas las plantas del jardín! ¡Planticia! ¡Fotosintia! ¡Ramón de la Rama! Mis pobres flores y helechos… salí a correr como pude. ¿cuántos días habrían pasado sin que recordara su existencia?

No había tiempo para eso, las tenía que ayudar, así que fui a por la manguera y abrí el grifo a tope, ¡Mortimer Mercadillo al rescate! La tierra empezó a beber sin parar, pero las grietas del suelo parecían absorberlo todo y la tierra seguía dura y seca como la piel de las pezuñas de mi abuelo.

¡Más, necesito más! Entonces giré una vez más la llave del grifo y de repente un humo blanco empezó a salir entre las grietas. ¡¿qué?!

Me acerqué y vi que el agua burbujeaba hasta desaparecer.

Pues más agua pensé y entonces cogí la manguera del vecino de al lado y también la de la vecina. ¡¡Agua a correr!!! que esta tierra se tiene que humedecer, que hoy no puede ser el último día de Ramón de la Rama en este planeta.

Ay de mí, lo que pasó después. En cuestión de segundos todo se llenó de una niebla tan espesa que no me podía ver ni las manos. Las mangueras se me cayeron y como serpientes escupiendo fuego se retorcieron por los aires y me empaparon de la cabeza a los pies.

¡Ay!,¡Ay! el agua caliente, la niebla, ¡me sofoco! No veía ni un pepino. Mi pie se enredó con algún burruño mal puesto en el suelo y caí como un saco de patatas despatarrado. Boqueé como pez fuera del agua, rodé, y cuando ya nada podía ser peor empecé a escuchar unos gritos. Era Flavio, luego la vecina, también se le unió el señor de la esquina: el Barrio entero.

El pueblo había entrado en pánico porque una tremenda nube blanca nos comía. Revolcándome por el suelo intenté contener las mangueras, algo me decía que todo tenía que ver con el riego pero no pude atraparlas, con la potencia del agua serpenteaban como bestias.

En medio del caos de mi titánica lucha, el alcalde dio un anuncio con megáfono: tendríamos que hacer una evacuación de emergencia. Esta vez sí la había liado parda, ¿como iba a decirles que era solo un desastre en mi jardín?

Quien sabe qué me pasaría, ¡¿me desalojarían de casa?! ¡¿Me prohibirían usar mangueras para siempre?! ¡no! Tenía que callarme y resolver pero si no lo hacía pronto todo iba a ir a peor.

Como una larva derrotada me arrastré por el barro hasta alcanzar el jardín de María pepa (también había cogido su manguera) y María pepa estaba sentada tranquilamente en su banco de jardín contemplando el berenjenal mientras el vecindario gritaba y corría.

No sé como pero supo que yo había llegado (a veces creo que es bruja porque no se veía nada) ¿Qué ha pasado Mortimer?, me dijo, y yo intentando fingir que no estaba embarrado y comiendo tierra le solté mis desgracias sin pensarlo dos veces.

María pepa me explicó que era natural que el agua se evaporara si regaba cuando hacían altas temperaturas y que lo más adecuado era regar de noche o cuando no quemara tanto el sol. Me dijo que todo se solucionaría regando a horas adecuadas y en cantidades apropiadas, y obviamente cerrando inmediatamente los grifos de todos los vecinos.

La alarma de los bomberos se escuchó a lo lejos

Estaba a punto de empezar a correr como pollo sin cabeza y entrar yo mismo en pánico (es que las alarmas me ponen nervioso) pero María Pepa me apretó el brazo y me dijo: ¿Qué tal si empezamos por cerrar el grifo que está en mi jardín?

Así lo hicimos. Al cabo de unos instantes el vapor empezó a menguar, así que con su ayuda cerramos los grifos de todas las mangueras que había encendido hasta que el vapor desapareció.

De esta manera aprendí a hacer evacuar un pueblo… ehh jejeje mentira, y así fue como aprendí que regar tiene su ciencia y que a veces la ciencia también parece ficción. Soy un crack de las soluciones. ¿A que sí?

ConsumoGusto2025 #JCCM

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