Jugar o la Trascendencia de lo Inútil

Firmado por: Colectivo Trespiés

Al hablar del juego y el jugar, muchas veces el problema que tenemos es pensar que todos/as entendemos lo mismo por juego, cuando en realidad estamos hablando de cosas distintas en sus objetivos, metodologías y resultados. Por eso antes de hablar de juego, deberíamos aclarar desde que enfoque lo estamos haciendo, para evitar malos entendidos

Básicamente podemos englobar el fenómeno del juego en tres grandes categorías:

  1. Juego Mercado – EL JUEGO COMO:
  • Un producto o mercadería para comerciar buscando obtener un beneficio económico: Se parte de una visión del juego como elemento de diversión, entretenimiento, distracción, forma de desconectarse y desestresarse, partiendo de una necesidad humana básica que existe, la necesidad de jugar. El centro de este tipo de propuesta está enfocado en divertir, distraer y olvidar los problemas de la vida cotidiana. En el fondo no es más que el “Pan y Circo” de los romanos
  • Un mecanismo de explotación laboral, una herramienta para mejorar el rendimiento, la eficiencia y la productividad: Esto se realiza de diferentes maneras. Puede hacerse mediante la transformación de los procesos productivos en supuestos juegos (gamificación), o en hacer procesos de coaching de los empleados y empleadas buscando que puedan detectar sus defectos y virtudes para así mejorar en su tarea, o mediante jornadas recreativas de convivencia, donde se busca mejorar los vínculos entre los equipos de la empresa para lograr una mayor eficiencia en el trabajo.

El centro de este tipo de propuestas está más enfocado en lograr una mejora en la producción, que en la experiencia de jugar.

2. Juego Didáctico/Funcional – EL JUEGO PARA:

Enseñar, como herramienta educativa y de aprendizaje que se utiliza para transmitir conceptos, ideas, o desarrollar habilidades y procedimientos con una finalidad utilitaria/práctica. Se trata de transformar el juego en algo útil para transmitir contenidos (teóricos o prácticos), por lo cual el centro de la propuesta está más centrado en el contenido a transmitir que en la vivencia de jugar.

3. Juego como fenómeno humano complejo – EL JUEGO POR:

El juego por el placer de jugar, ese juego de siempre que atraviesa los tiempos, las culturas, las edades, y se mantiene vivo por más que en su esencia no sea útil para nada. Un juego que transmite la cultura dominante pero que también puede transgredirla, interpelarla y modificarla.

Hablamos de ese juego madre de todas las artes: la danza, el teatro, la música, el canto, la pintura, la escultura, la literatura… en su origen fueron juegos, y como juegos empezaron. Luego con el tiempo, las hijas se fueron independizando y hoy en día cualquiera de ellas es más prestigiosa que su madre.

Juego MercadoJuego Didáctico FuncionalJuego Fenómeno
  Ejemplos: Industria del entretenimiento: parques de diversiones, escape rooms, etc... Concursos, juegos de azar, loterías, casinos, salas de apuestas. Animación de fiestas y eventos. Campamentos comerciales. Juegos de consola, videojuegos. Juegos de mesa/caja, juguetes en general. Deporte profesional competitivo. Coaching. Gamificación. Jornadas motivacionales o de convivencia en empresas.  Ejemplos: Educación en valores. Juego Cooperativo. Trabajar las emociones. Educación física y deportes competitivos y no competitivos. amateurs. Realización de diagnósticos (psiquiátras, logopedas, etc.) Observación del comportamiento, evaluación de los alumnos/as.      Ejemplos: Jugar por el placer de jugar (tanto en juego libre como en juego guiado) Fiestas populares. Carnaval. Juegos de los niños y niñas. Artes en general.    

Vale la pena aclarar que una cosa es la intencionalidad de quien propone y otra es la vivencia de quien participa. En general en cualquiera de las 3 categorías, las personas van a intentar jugar y difrutar.

En este artículo hablaremos del juego como fenómeno humano complejo, por lo todo lo que leerán está dicho desde esa categoría.

¿Para qué sirve jugar?

En principio no sirve para nada. La persona que juega, no juega buscando obtener ningún beneficio ni resultado, más que el placer que le genera. Esa “inutilidad” es una característica esencial del juego, no es un medio para, es un fin en sí mismo, y ese fin es profundamente humano y fundante, pues cuando jugamos fundamos/creamos otros mundos.

Que el juego no sea útil, no quiere decir que no ocurran muchas cosas cuando jugamos. Siempre que jugamos aprendemos algo, trabajamos la comunicación, los vínculos, el pensamiento lateral, las competencias sociales, la inteligencia emocional, las inteligencias múltiples, la empatía, la diversidad, la creatividad, el manejo de la incertidumbre y muchas cosas más. Todo esto de manera simultánea.

¿Qué es el juego y el jugar?

El juego es una forma muy peculiar de relacionarse con el mundo. En la vida cotidiana, para manejarnos en forma eficiente y resolver las situaciones que nos van surgiendo, nuestro cerebro tiende a reducir el mundo a un esquema, un mapa de la realidad recortado y empobrecido, que precisamente por eso nos resulta útil para actuar.

La forma detallada de la llave de mi casa no es un dato importante, solo tengo que saber usarla para abrir la puerta. Por eso mi cerebro ignora ese dato y si tuviera que dibujar la llave, seguramente no podría reproducirla con exactitud.

En cambio, para jugar, por encontrarnos en un espacio-tiempo nuevo y desconocido (la Realidad Lúdica), tenemos que arrancar el mapa que se interpone entre nosotros y la realidad y ver el mundo con todos sus detalles, su complejidad, sus incertidumbres, incluso con su inutilidad original.

Jugar es interrumpir el orden que rige la vida cotidiana, romper ese mapa que nos sirve para manejarnos en la realidad de todos los días, y sumergirnos en una realidad alterna donde las cosas ocurren de otra manera. Para poder jugar debemos aparcar por un rato todas nuestras matrices culturales, nuestros prejuicios y mandatos, nuestros roles asumidos, y dejar de lado por un rato todas nuestras funciones y roles cotidianos.

Jugar es correr el riesgo, darse permisos y atreverse a escuchar, sentir y comprender de otra manera; abarcar más, permitir-se más.

¿Qué ocurre cuando jugamos juntas?

La Realidad Lúdica es un tercer estado entre la realidad y el sueño, un estado de conciencia alterada, donde cuerpo, mente y emoción operan de manera unificada. Dudamos de las certezas, cuestionamos nuestras creencias, transgredimos nuestros mandatos.

Al jugar nos salimos de las etiquetas, categorías, clasificaciones, jerarquías, de los lugares fijos propios del pensamiento lógico y racional, de la exigencia y competencia del mundo productivo. Jugamos para ampliar los límites de lo posible.

Los espacios de juego son espacios de experimentación segura y de permisos, no de juicio, pues nadie será juzgado por lo que ocurre mientras juega.

Esto habilita a buscar la resolución de situaciones problemáticas de formas originales y novedosas, y de alteración de lo que esta prefijado o parece fatalmente incambiable.

El juego nos enfrenta a una situación que tenemos que resolver, y ese desafío implica a todo nuestro aparato cognitivo. Un aparato que está conformado por componentes de diferente índole y que pertenecen y construyen la integralidad del ser humano: razón, emoción, afectividad, cuerpo, espiritualidad. Durante la acción de jugar, nos transformamos en seres “sentipensantelúdicos”.

Esto y muchas otras cosas más son las que nos suceden cuando jugamos, y de todas ellas obtenemos información sobre nosotras mismas, las otras y la realidad en la que habitamos.

¿Por y para qué jugamos?

Conocer no es lo mismo que comprender, y solo se comprende lo que se vive, por eso sostenemos que el juego tiene un valor como forma de conocer el mundo desde una perspectiva totalmente original.

Para transformar algo es necesario conocerlo y comprenderlo. A mejor calidad de la información que tenemos sobre la realidad, mejores son las decisiones, estrategias y caminos que utilizaremos para transformarla.

El juego nos brinda una información privilegiada pues nos coloca en un estado afectado particular, y nos permite ver lo que antes no veíamos, desde un lugar que solo el juego nos puede mostrar.

Por eso el juego es una forma de conocer distinta a otras, donde podemos ensayar resoluciones creativas, liberadoras, satisfactorias. El juego nos permite cuestionar, transgredir, re-crear, destruir y construir, probar nuevas versiones personales y colectivas de ser, estar y hacer con otros/as, promoviendo el nacimiento de nuevas subjetividades que ayuden a la construcción de un mundo mejor para todas, en Europa, tu pueblo o el mundo.

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