
Una de las cosas más difíciles en la adolescencia es aprender a ser auténtica, a estar feliz con ello y ser capaz de compartirlo en grupo… ¿y si a nadie le gusta? ¿y si te miran raro?
Pertenecer al grupo es tan importante como lo es la individualidad. Pero si somos muy auténticas, muchas veces sentimos que estamos fuera de todo y eso asusta bastante.
(Que sepan que este problema no se queda atrás con la adolescencia, pues muchas de nosotras seguimos en esa incomodidad que genera no poder encajar del todo y nos cuesta aceptar con una sonrisa que así son las cosas).
Es por esa razón que reunirse con las iguales, con esa gente a la que le molan las mismas cosas que tú o que ha pasado por cosas similares a ti, es tan indispensable.
Verse en las otras es un alivio, nos permite sentirnos comprendidas, también nos permite reconocernos, y en un mundo donde, pese a la globalización y la conexión, la tendencia es ir en contra de lo diverso y auténtico, crear espacios de encuentro, conexión y reconocimiento se convierte en una acción necesaria, casi subversiva y, sobre todo, un acto de valentía.
Algo que me inspira a trabajar en Proyecto Kieu es esa gran habilidad de crear comunidades de la nada, porque muchas veces los lugares que habitamos parecen que están llenos de gente que no tiene nada en común entre sí. Eso, hasta que alguien se atreve a convocar a las otras, y esas otras se atreven a salir y acercarse respondiendo al llamado.
Es ahí cuando sucede la magia: de repente las otras que parecían tan ajenas y distintas se asemejan a nosotras, y ahora su presencia no genera inquietud o temor, sino abrigo. Se teje una red que va encontrando otras y todos esos hilos solitarios, invisibles, empiezan a tejer un todo.
Un todo que no hubiese sido posible si ese primer paso no se hubiese dado nunca.
Proyecto Kieu da muchos primeros pasos, y también abre la oportunidad para que otras den esos primeros pasos en lugares seguros. No se trata únicamente del valor que tiene el ocio alternativo y sano, o de la educación no formal. Es la capacidad de unir a extrañas y convertirlas en amigas lo que le da ese inmenso valor a las actividades que se proponen desde la asociación: una sesión de maquillaje grupal, pintar un mural, jugar al voleyball, hacer una danza, ir a un taller de mitos sobre el amor.
Quienes se sienten solas y extraviadas, de repente encuentran un lugar, y quienes nos seguimos sintiendo perdidas, al menos ayudamos a otras a ver la luz del faro en medio de las olas.
Si de repente dejáramos de existir, sería como que una pequeña estrella del firmamento dejara de ser guía de algún barquito navegante. Quizá haya más estrellas y las haya más grandes, pero en el cielo oscuro ninguna luz sobra.
Cuándo alguien nos pregunta porque seguir año tras año celebrando meses como el Orgullo LGTBIQ+, el Día de la Mujer, el Día de la Juventud, etc., o haciendo actividades, voluntariados e intercambios para la juventud…
yo pienso que: en esos lugares donde parece que no ocurren milagros siempre existen personas dispuestas a cambiar la realidad. Algunas veces solo hace falta dar el primer paso; ese primer paso te acompañamos a darlo. Ya lo darás sin duda después, en otro lugar, en otro momento y ojalá, inspirando a otras personas.

#Erasmus #INJUVE #Alhmares #Incluyendo #JCCM
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