Transformando Comunidades a Través del Arte y la Colaboración

El poder del arte para unir comunidades y transformar entornos es una verdad arraigada en la historia. En la intersección del arte y la colaboración comunitaria se encuentra El Telart’, un proyecto visionario que busca revivir el espacio rural a través de la creatividad y el intercambio cultural. Bajo la dirección de Leticia Izrego, ‘El Telart’ fomenta la creación artística en Santa María de Berrocal, Ávila, con un énfasis en el empoderamiento de las mujeres artistas y la colaboración internacional. Más que un proyecto artístico; es una apuesta por revivir y reactivar la España olvidada, los pueblos vaciados por una creciente migración a las ciudades más grandes, y fomentar el espíritu de cooperación. Así, durante el mes de Agosto en Santa María del Berrocal (Ávila), bajo el techo de una antigua fábrica textil de 200m2 ‘El Telart’ organizó una residencia artística en la cual acogió a diversos/as artistas para realizar actividades de formación, investigación y creación artística con un especial enfoque en la comunidad.

Nuestra directora en Proyecto Kieu, María Díaz, se aventuró el pasado mes de agosto a participar en esta residencia para explorar y compartir su experiencia en el arte, la educación y la transformación comunitaria.

Su participación en ‘El Telart’ no solo fue un proceso individual de exploración y descubrimiento, sino una oportunidad para llevar a Proyecto Kieu a un contexto más amplio compartiendo su experiencia y métodos con otras entidades sociales que buscan generar un cambio positivo y no han encontrado una manera para hacerlo.

Como artista de lo “invisible” al trabajar con aquello que en una comunidad no se ve, María mostró, mediante imágenes, textos y obra, el proceso de dinamización comunitaria que ha realizado desde Proyecto Kieu.

Una de las intervenciones realizadas dentro del marco de “La Revista Caminada”, que en palabras de @elTelart es “un concepto […] que implica transformar la experiencia de leer una revista en un recorrido físico a través del entorno público, en donde cada página se convierte en una acción o actividad que se realiza durante el recorrido.” Y en donde cada artista creó una propuesta original con un fin específico.María propuso un ejercicio que consistió en contar del 1 al 30 sin ningún orden preestablecido, con la única condición de volver a empezar a contar desde el comienzo si se daba el caso de que dos personas hablaran a la misma vez; para construir, de este modo, un discurso en común (inicialmente contar) que después tendría la capacidad de transformarse en otras cosas. Con su ejercicio María planteó diversas preguntas y tejió un tapiz de reflexiones sobre cómo nos escuchamos, cómo ocupamos el espacio para hablar, cómo nos sentimos y cómo creamos un diálogo auténtico en una sociedad llena de ruido.

Por otra parte, llevó a cabo otras propuestas y actividades que van desde la instalación hasta el llamado a la acción a la comunidad que a continuación compartiremos en su formato original, del puño y letra de la misma María:

Título: “La Partida”

Acción Subversiva de Activación Comunitaria

subversivo, va

1. adj. Que intenta subvertir el orden social o moral establecido.

Hay un orden social o moral establecido, que viene de antiguo, que establece que las mujeres tienen acceso reducido a los espacios de ocio en público. Al llegar a Santa María de Berrocal me di cuenta de que los señores echan su partida cada día y las señoras solo en Domingo o festivos. ¿Por qué? me pregunté. Pues precisamente por ese “orden social o moral establecido” que no es una cosa exclusiva de Berrocal, ni mucho menos, y que si no te fijas bien, no se ve.

Con la intención de subvertir, es decir cambiar, esta circunstancia de las mujeres de Berrocal, que además de local es universal, se propone “La Partida. Acción Subversiva de Activación Comunitaria”.

Se convoca a las señoras para quedar a jugar entre diario, porque al hacerlo recuperan el espacios que tradicionalmente se les han ido expropiando y se liberan de las numerosas cargas, a veces interminables, del trabajo diario. Aunque sea por un momento, un ratito solo, con un acto de la voluntad que implica solo la acción de una misma, se transgrede el orden social y se tejen las redes que sustentan la vida comunitaria.

Salir, jugar, compartir con otras es además una fuente primordial de salud, belleza y bienestar tanto para una misma, como para la comunidad de la que se forma parte.

Proceso:

Se cuenta con el apoyo de las “madrinas” de El Telart: Eva García, Ángeles Sainz y Leticia Izrego; también con el apoyo de la administración local y de la Alcaldesa, M.ª del Rosario Sánchez. Desde estos contactos se va conociendo las señoras del pueblo. Se promociona la actividad a través de carteles y boca a boca. También en la fiesta de los jubilados y jubiladas el sábado 12 de agosto y en la fiesta de “las peñas” el lunes 14 de agosto.

Título: “¿Cómo se pesa el valor de la comunidad que te sostiene?”

Instalación móvil

Aunque la sociedad moderna lo oculte detrás de un, supuestamente, deseable individualismo, cada persona tiene una o varias comunidades de referencia que sostienen su desarrollo como si fueran redes invisibles.

Aunque nunca somos solas y siempre somos en grupo, el equilibrio entre yo y la comunidad es frágil e inestable; siempre está en movimiento, reorganizando sus pesos y contrapesos. Pareciera que flota en el espacio, aunque muy al contrario está sostenido por hilos imperceptibles que son fuertes y flexibles al mismo tiempo.

Durante las dos semanas que duró la experiencia, la retroalimentación entre comunidad y artistas fue constante. Pues la comunidad además de haber sido fuente y motivo de inspiración para la creación de las obras, fue receptora de dichas obras y participó activamente en su construcción.

Como se dijo en un principio, ‘El Telart’ no solo es un proyecto artístico, sino un movimiento para redefinir las conexiones entre arte, comunidad y transformación. En donde la participación de María fue un puente que conectó dos mundos transformadores; pues su presencia y trabajo en la residencia artística ilustraron cómo el arte puede ser un catalizador de cambio social, y en donde además, su profunda conexión y experiencia con Proyecto Kieu permitió que otros se inspiren para llevar a cabo su propio viaje de transformación comunitaria a través del arte y la creatividad.

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